sábado, 4 de diciembre de 2010

Central cierra el año en el Gigante ante el Lobo jujeño

Parece mentira que ya se llegue al final de la primera parte de la B Nacional, que en este caso no será la primera rueda, ya que la última fecha será la que abrirá el 2011. Por eso, Rosario Central se despedirá de su gente en el Gigante esta tarde-noche ante Gimnasia de Jujuy, con el claro objetivo de cerrar un año aciago con expectativas. Para eso, no sólo basta con ganar y sumar tres puntos de oro con los cuales arrimar a la zona de ascenso directo, sino dar muestras de evolución futbolística, algo que no pudo conseguir hasta ahora.
Si bien es cierto que los 23 puntos no son desdeñables y que Central tuvo pasajes de progreso, sobre todo en los triunfos fuera de casa frente a Atlético Rafaela y Chacarita, en general nunca dio verdaderos motivos para ilusionar a sus hinchas con un regreso al toque. Hasta ahora no tradujo su indudable favoritismo en actuaciones convincentes que cimenten la expectativa que todo canalla tiene y que hasta sólo la refuerza con números que lo mantienen al acecho.
Central está desbalanceado, parece no haber asimilado aún el tremendo golpe del descenso y además hay jugadores que no estuvieron a la altura de las circunstancias cuando se los requirió. De ahí los vaivenes en la formación de Rivoira (ver página 3), que si bien hace apenas cuatro partidos que tomó el mando, se nota que aún no pudo dar en la tecla. Por eso los cambios para este encuentro no son sólo de nombres y sistema. Hay algo subyacente y es la oportunidad que tendrán jóvenes del club, que prácticamente no tuvieron que ver con el desenlace de la temporada pasada, que tienen mucho por ganar y muestran hambre de conseguir objetivos personales que alimenten los grupales. En contrapartida, otros jugadores que vinieron en carácter de refuerzos debieron cederles ahora sus lugares.
Y el Chulo tuvo razón en cambiar luego de la paupérrima actuación en Santa Fe, donde pese a todo se trajo un empate y, como otro saldo positivo, alimentó el ego de su goleador, Luciano Figueroa, al que se lo sigue imaginando importante en este plantel, pese a que ya venía rozando el desencanto. Su renovado tuteo con la red acaso obre como un efecto en cadena. Es que si algo precisa Central con urgencia es recuperar la confianza y la autoestima.
A su rival de hoy no lo amedrentará el marco, ya vino varias veces a Rosario y tiene mucho roce con la primera división como para pensar que este es el partido de su vida, como les pasó a muchos que enfrentaron a Central.
El Lobo jujeño también está por debajo de las expectativas creadas por el numeroso movimiento que hizo a comienzos de temporada y en todo caso está igual de obligado en un torneo que es muy parejo y da chances de recuperación. Siempre y cuando se dé el salto de calidad. Algo que Central precisa urgente para transitar aguas más calmas y arraigue sueños más firmes.
La Capital

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